miércoles, 7 de diciembre de 2011

punzadas emocionales

La frontera nos limita y nos lleva a la muerte más temprana y perversa.
 Ella la disfruta, le sonríe y le dice adiós cuando quiere.

Mientras, unas lentes le quitan visión de la vista turbia y sin objeto, le resulta complicado, difícil de entender que eso no es ella, que eso es un simple juego de luces y miradas que le hacen cambiar su vida.

La vida que ella nunca supo tener, la vida que maltratató, la vida que era su cuarta opción.

lunes, 7 de noviembre de 2011

noviembre.

Noviembre es un mes nostálgico.
Recuerdo tus labios posando todo su amor en los míos. Llenando el ambiente de chispas románticas y pasionales que entraban dentro de mí, que no han vuelto a escapar y que todos los días me despiertan diciéndome que esperan que otro momento como aquel se vuelva a repetir.

 Fue tan bonito que ni ellas ni yo te olvidamos y te necesitamos tanto, que a veces nos cuesta arrancar para empezar un nuevo día, que a veces nos cuesta sonreír porque no estás a nuestro lado, queriéndonos un poco y hablando con nosotras de las nimiedades de la vida, o de las cosas más importantes que surgen dentro de ti. Es tanto ese sentimiento que fluye dentro de nosotras que de vez en cuando nos estancamos en ese momento y no salimos de él porque creemos no volver a repetir algo como aquello con nadie más. Sabemos lo exageradas que podemos llegar a ser, pero las chispas necesitan corriente para poder seguir saltando y brillando y poco a poco, lo están perdiendo todo porque están empezando a aceptar que ya no estás aquí y quizás que nunca has llegado a estar.

Es duro saber que lo que tú sientes por alguien no es recíproco o que si lo es, ese alguien no luche por ti. Sin embargo tú, pierdes todo el rato pensando en esa persona y agotando todas tus fuerzas hasta caer e incluso no tener ganas de levantarte. Menos mal que conforme pasa el tiempo, uno aprende a restablecerse pronto, pero las hormonas no ayudan porque ellas no se enteran que ya hemos aprendido, ellas, ellas van a su puto libre albedrío.

Gracias por olvidarte de mí, así sólo soy yo la queda recordando todo, y me da igual quién venga después, me da igual...lo único que no me da igual es haber encontrado a alguien con quien estaba tan a gusto y de un soplido te hayas marchado haciendo bomba de humo.

Márchate, aléjate, pero quédate cerca de mí. No sé qué paso contigo pero fue distinto, supongo que eso es lo más me gusto. No fue nada más que algo distinto pero las hormonas me hacen pensar muchas más cosas.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

YA no soy el papá de los nenes

Ayer fue uno de esos días en los que te das cuenta de cómo aquellas cosas que creías que seguían en pie, se han ido desmoronando, poco a poco, se han marchado de tu vida, así sin avisar, y de un día a otro, te pones a pensar y eres consciente de todo lo que ya no tienes, de cómo esas pequeñas cosas que antes te alegraban y animaban, ya no están, ya no te acompañan, han ido cambiando, pero no evolucionando..  
No obstante, también fue un día en los que eres consciente de que otras muchas cosas seguirán permaneciendo contigo, acompañándote, esas cosas que de momento y que para siempre serán inmutables, como un café por la noche, como un desayuno en la tarde e incluso un beso de buenas noches por la mañana. De un día a otro decides pensar más de la cuenta y, decides poner en orden tu mente desorganizada con tantos pájaros volando por tu cabeza y es el momento en el que deciden posarse y anidar durante una época. Deciden morar allí porque necesitan descansar de volar tanto sin tener un rumbo claro al que partir. Ayer fue también uno de esos días que no cambiarías por nada en el mundo por haberte dado cuenta de tantas cosas, por vaciarte emocionalmente de esos sentimientos que te van matando poco a poco pero que decides que no quieres que te den muerte en vida porque tú quieres seguir  viviendo con lo que tienes, y aprendes que aunque las cosas cambien, y otras evolucionen, tú no puedes cambiar el decurso de los días, cómo van yendo, como van viniendo. Uno de esos días en los que te salen lágrimas, una tras otra, y sientes el llanto como parte tuya, intrínseco a tu ser y decides que es el día para poner orden dentro de un desorden organizado y lo mejor, que habrá otro día, quizás dentro de poco, en el que te pase lo mismo, y te vuelvas a dar cuenta de otras muchas cosas. No es que ayer pasara todo lo que en la vida tenía que pasar, si no que, después de mucho tiempo, ayer fue uno de esos días en los que decides que ya tienes que soltarte, contigo y con tus sentimientos, contigo y con tu vida, tanto en general como en particular, contigo y con vosotros. Ayer fue uno de sus días que a pesar de no tener grandes expectativas, realizaste en cada momento lo que quisiste,  lo que te vino en gana, hablaste más de la cuenta pero también menos de la cuenta. Uno de esos días en los que además te das cuenta que hay relaciones en la vida que ya no te llenan porque ya no forman parte de ti, esos días en los que, aunque suene duro, prefieres tomarte un té con alguien a quien no conozcas tanto, más que con alguien de toda la vida, porque ese "desconocido" te aporta más en dos horas que lo que hace la otra persona en los por ejemplo X  últimos meses. También fue uno de esos días en los que recuerdas porqué eres quien eres, y porqué compartes con qué ciertas personas una relación tan fuerte, tan real, y tan profunda. Unos recuerdos que te ponen la piel de gallina y, que quieres seguir repitiendo una y otra vez, aceptando la evolución, porque son aquellas pequeñas cosas, como diría Serrat, las que te dan la vida, te  dan la chispa y te dan el "flu" que nunca has de perder. Y también, ayer volvió a ser uno de esos días en los que el vértigo que tienes y la incertidumbre que te llena el cuerpo, se quedan fuera de ti durante un rato. En resumidas cuentas, ayer fue uno de esos días en los que te acuestas, y ya no tienes que darle la vuelta a la cabeza, porque durante el día has tenido tiempo para hacerlo, y cierras los ojos y te duermes esperando que al día siguiente sea otro de esos días en los que te levantas pensando que hoy puede ser un gran día, y que éso, sólo dependerá de ti.

sábado, 2 de julio de 2011

adiós

Hoy te has ido,
y como cada vez que te vas,
mi corazón  se ha quedado vacío.
Recibo todo el cariño
y exprimo tu sabiduría
hasta que me encuentro ida,
atada a un mundo sin salida,
Y controlo mis ansias de huída hasta volverme introvertida...
Como cada vez que mi alegría 
se rompe en tu despedida.

martes, 7 de junio de 2011

había química, pero más hay en una farmacia.

Quiero mirarte a los ojos
y sentir que nuestras almas están unidas por un solo corazón,
dividido en dos,
el tuyo y el mío.

Cogidos de la mano, 
forjando nuestro camino,
alentados por una pasón,
y por esa cosa que llaman amor.

Y al escucharte,
introducirme en tu mente 
y desear con tu virtud, lo que deseo vehemente.

Relajarme 
y sentir tu piel con la mía,
jugueteando y haciéndose caricias.

Hasta llegar al ardiente fuego de nuestra necesidad,
de ser uno y
nada más. 

miércoles, 1 de junio de 2011

algo me aleja de mí

Todos los días lo mismo. ¡Un atisbo de cambio! ¡Ah, no! Es lo mismo de siempre, el mismo trato, el mismo sentimiento. Intento buscar explicaciones y doy argumentos bastante plausibles que me hacen entender por momentos el por qué de las cosas. Al rato, me doy cuenta que lo único que he hecho ha sido convencerme de lo mismo. Ya está.

El problema es la necesidad, que crea la causa.

Y otra vez esperaré a que tenga el día libre, a que dedique esos instantes de su vida, mientras yo me creo que es su vida entera. Me convenzo de que no la quiero entera, pero cuando no tienes ni un pedazo te convences de que el problema es no tenerla entera. Es un bucle infinito del que no consigo salir, y no hay tecla que exista para sacarme de ahí, lo único que hay es una especie de ser humano. 

Siempre tiramos de lo que perdemos,
Siempre perdemos lo que más queremos,
Siempre tenemos lo que merecemos,
Estremecernos en los aeropuertos.

viernes, 15 de abril de 2011

y tú.

..y la estrella volcó su pálido encantamiento hacia mi ser, mi rostro fatigado de tu belleza,  reflexiva se hallaba mi mente, harta de tener que escuchar las exigentes premisas de tu ya rutinario monólogo y luego, y luego todo se esfumó como una calada de humo volando en el aire. Ya has dejado de existir.