No hay nada en el frigorífico.
No hay nada en la cocina.
No hay nada en los armarios.
No hay nada.
Pero está todo.
El olor del café,
Las manchas de grasa retestinada,
La mierda en las esquinas,
Las costras en la vitrocerámica,
Los senos llenos de platos sucios,
No hay nada.
Pero está todo.
Todo lleno de moho y telarañas,
mosquitos que acompañan,
el suelo pegajoso, pero no, no hay nada.
Hay soberbia en el ambiente,
daños inherentes,
hay palabras vacías
gestos fútiles de gran apego,
pero no hay nada, pero está
T-O-D-0.
No hay nada en tu mirada,
sucia y atormentada por tus infancias,
pero está todo.
Dinero rastrero e insultos disfrazados de traumas.
No hay nada en tu retórica, nada, pero está todo.
Me desarmaste o me desarmé, no lo sé,
rompí el último escalón que me dejaste para poder no caerme.
Y me caí, me rompí en diez mil.
no había nada, pero lo había todo.
0
Sábanas,
calzoncillos y bragas
que andan llenos de humedad,
olor putrefacto que rompía mi armonía
mi atmósfera, mi clima. Clímax decisivo para ir la ansiedad y yo cogidas de la mano.
Gracias, aprendo, aprendí, aprenderé y porque no quedan más tiempos que el pasado futuro y presente, del que vivo y viviré. No me aferro. Ahora lo estoy haciendo. Lo siento.
Es verdad.
No hay nada.
Pero lo hay todo.
Llegas tarde, enhorabuena.
No trabajas, qué pasada.
Faltas al respeto, me entretengo, qué grande.
Tu tiempo es más importante.
Un banco de horas me regaló en exceso unas cuantas para poder esperar los minutos de tus nadas y de tus todos.
No hay nada, pero lo hay todo.
domingo, 21 de junio de 2015
viernes, 29 de mayo de 2015
mi primer lunar
Huele a orín en mi mochila.
Será por los melocotones que chocan contra la luna preñada de imperfecciones.
Están tan maduros que su putridez llora lágrimas encendidas por la noche. Y se esconden tras las sábanas y no dan néctar, imposible. Dan miedo, eso sí.
Están tan maduros que su putridez llora lágrimas encendidas por la noche. Y se esconden tras las sábanas y no dan néctar, imposible. Dan miedo, eso sí.
Por eso huele a orín.
Huele a orín en mi vientre.
Será por las uñas anquilosadas por su crecimiento que se separan en capas para llegar al epicentro. Están tan rotas que no cortan, ni se cortan, se desvanecen entre la niebla arenosa de tu mente.
Por eso huele a orín.
Huele a orín en tu plato.
Será por tus ojos que miran infinito y ven la nada, respiran caricias ensangrentadas por tu constancia, que no sirve de nada. Ellos respiran la marea suave y cansada de tu retina.
Por eso huele a orín.
Huele a orín en tus palabras.
Será por la luz que tanto atisba tus palabras. Tan reales y vacías, tan mentiras y agotadas que no dicen nada. Así van, volcándose al precipicio de la cascada de tus gramáticas.
Por eso huele a orín.
(Mientras la luna revienta a parir).
martes, 12 de mayo de 2015
brrr
Resurgí para crecer de entre la arena y sus caricias me bloquearon hasta lo más oscuro de las agujas del reloj. Mentí para morir entre los arbustos y así conseguir sus notas frustráneas de trompeta y ritmo. No quise de ti nada hasta que dejé de conocerte y olvidé que existías en la luna manchada por tus flujos cerebrales que me salpicaban hasta la úvula del arco de nuestras teclas. Me agarré a las telas de tu vello que lanzaba en picado hacia la reina. Y golpeé al desfase de nuestra armonía tumbada en la orilla de esa playa que tanto me hiciste soñar, que tanto me hiciste recordar. Volví. Volví allí y perdida por culpa de las semillas de café, olí tu perfume corporal intrínseco a tu no ser, a tu ser, que no existes, a tu estar que se remueve en mi estómago hasta lanzarme sus arcadas matutinas por volver a la vida. Las sábanas amarillas del tiempo, oxidadas como cuando estamos tú y y... dentro del cenicero nuestro amor. Nuestro dolor y nuestro tenor. Que cantaba al compás del cojín roto con su algodón que se desbordaba del sí y de nuestra distancia. Que ya no eran kilómetros sino cigarros los que nos separaban y aún así el frío esbozaba nuestra templanza en la mirada, lo sereno, lo cobarde, el tiempo. El tiempo se mueve como concepto en el dinamismo de nuestras bocas que rezuman peste porque ya están putrefactas de nuestras sonrisas retestinadas y destinadas al volcar.
Vente aunque andes inmerso en un mundo de sueños rotos por la flacidez de tus pestañas y abrázame con los oídos y con tus palabras amelocotonadas que conseguiste aquel verano. Ya no hay, por ahora no lo estamos, pero dentro de poco las lágrimas saltarán dando pisadas en el mármol de tu cara. Todo se resume en pecho y alma, en limón y carcajadas, en gritos y bocanadas. Me querré en mi próxima vida mientras tanto me aguanto y me siento en la parada del hemisferio de tu tinta y así el filtro inspira mejor.
lunes, 1 de diciembre de 2014
Vomito vómito.
Si entorpecieras mis sentidos de una vez.
Si te callara todas tus sonrisas muertas de una vez.
Si me miraras aunque fuera con tus ojos vacíos de una vez.
Huele mal, demasiado podrido sin azulejos, o con ellos pero demasiado relucientes.
La luz se refleja aquí, ¿no la ves?
Y quiero ducharme, ducharme con agua ardiendo en la lEtrina de mis arcadas
v
o
l
c
a
d
a
s
al hemisferio de mis razones,
CANSADAS y cargadas de amenazas.
Chinchetas clavadas, arrancadas y la piel ardieNdo y purificándose. MUERTE.
Encorsetada en el delirio de mis neuronas que revolotean sobre el mar de mis cárceles ensangrentadas.
Huele mal, putrefactas ilusiones que se suicidan en el peligro inmenso de eso que era un sueño (lo era). Añoro lo que no he tenido.
Y blandir mis entrañas como si fueran lavadoras centriFugando. Todo lo hago premeditADO.
martes, 19 de febrero de 2013
muero sin haber nacido
He muerto sin haber nacido y soy un viejo con piel tersa. Mis arrugas están en mis emociones, decaídas, apagadas, casi fundidas. Como si la luz se hubiera vuelto negra, con destellos grisáceos y mis gafas sin cristales me taparan esta luz opaca.
He muerto sin haber nacido y mi vida es inane, tanto que me muevo quieta y no siento mis pulsaciones, ni debajo de un espumoso baño de agua donde te sumerges y oyes todos tus latidos, tus voces y sobre todo tus silencios.
La inexistencia es lo que queda vivo en mí.
Mi vejez aterrizó con demasiada rapidez haciendo sombra a la música de Satie que terminó siendo su compañera más fiel. A veces uno no comprende porqué estas sensaciones invaden el corazón o más bien la mente de uno y hacen tanta huella que consiguen perforar el cerebro hasta el talón del pie derecho, o el izquierdo, qué más da. La sensación es la de ser una infame marioneta manejada por don Nadie. Es como estar quieta y ver todo pasar, ver a todos pasar y lo peor, ver tu vida pasar sin saber qué significa vida cuando encima estás en ella.
Cómo tenemos la parsimonia de no saber nada y quedarnos inmóviles ante esto.
...
Ya sé por qué, porque sino, mueres en vida poco a poco como estoy haciendo. Se me va apagando mi luz y quiero volver a ELLA y a la vez quiero que me deje en paz. Aunque sea yo la que tiene que aceptar que he de ser yo la que la deje en paz y así nacer sin antes haber muerto.
martes, 22 de enero de 2013
despójate de mí
Llevo cuatro días pensando en ELLA.
Me atosiga el perderme en su realidad y en mis ficciones sobre ELLA, porque su insustancialidad recobra vida dentro de mí y me destroza brutalmente. ELLA no está a mi lado, a veces es mejor, pero de vez en cuando la echo de menos y deseo que me recoja y descansemos juntas. Su mirada me penetra tanto que me desequilibra y me hace de vez en cuando perder el rumbo. ELLA ha sido compañera de otras muchas personas y se que hace mucho daño pero inconscientemente deseo tumbarme a su lado y no moverme más.
Que el aliento no exista, que su figura no me deje sola y me acompañe para siempre.
Sé que si de repente me hace una casi visita, no la querré para nunca más, pero es tanta la necesidad de tenerla a mi lado a veces, que mi balanza se debilita y se cae en picado. Cayendo tanto que alcance lo que quiero y no quiero a la vez. Sé que mañana me volveré a olvidar de ti, lo sé, pero hoy te quedas pisando mi pensamiento con mucha fuerza, tanta, que llegas hasta a hacer daño.
Hazme el favor, no seas la media tinta, no seas la lluvia sucia que no termina de caer, si vienes quédate conmigo, si no, la visita házmela dentro de muchos años y así yo pueda aprenda a vivir...
Me atosiga el perderme en su realidad y en mis ficciones sobre ELLA, porque su insustancialidad recobra vida dentro de mí y me destroza brutalmente. ELLA no está a mi lado, a veces es mejor, pero de vez en cuando la echo de menos y deseo que me recoja y descansemos juntas. Su mirada me penetra tanto que me desequilibra y me hace de vez en cuando perder el rumbo. ELLA ha sido compañera de otras muchas personas y se que hace mucho daño pero inconscientemente deseo tumbarme a su lado y no moverme más.
Que el aliento no exista, que su figura no me deje sola y me acompañe para siempre.
Sé que si de repente me hace una casi visita, no la querré para nunca más, pero es tanta la necesidad de tenerla a mi lado a veces, que mi balanza se debilita y se cae en picado. Cayendo tanto que alcance lo que quiero y no quiero a la vez. Sé que mañana me volveré a olvidar de ti, lo sé, pero hoy te quedas pisando mi pensamiento con mucha fuerza, tanta, que llegas hasta a hacer daño.
Hazme el favor, no seas la media tinta, no seas la lluvia sucia que no termina de caer, si vienes quédate conmigo, si no, la visita házmela dentro de muchos años y así yo pueda aprenda a vivir...
domingo, 14 de octubre de 2012
mmmmmmmmmmmmmmm...
Vacilé en tu almohada tres minutos más hasta que quedaste sumido en un sueño profundo. En ese instante me levanté, cogí tu camisa como deseaba hacer desde que lo vi en aquella película y me paseé por tu casa con ella mientras me miraba al espejo y me daba cuenta de que ya formaba parte de ti. Tu olor impregnado en la camisa me recordó porqué me ponías tanto, porqué me gustaba tenerte dentro de mí y porqué tus suspiros me resultaban de lo más coqueto y sensual que jamás había probado.
Me la quité y volví a ir a la cama donde yacía tu cuerpo desnudo y soñoliento. Te miré sin respirar casi un día entero, no me cansaba estar a tu lado observándote y empapándome de todo tu yo, recordando cómo empezamos.
Todo fue aquella tarde del mes de octubre, no una tarde cualquiera sino esa en especial en la que te vi y sentí que tu yo debía formar parte de mi ello. Aquella tarde en la que conocí tu nombre a pesar que ya no me acuerde de él...
Me da igual cómo te llamas, de dónde de vienes o porqué estabas ahí en ese justo instante. Creo que nadie puede saber quién es y nadie sabe dónde está, por lo que no quise indagar en algo en lo que sabía no había respuesta alguna.
Tú también me miraste y esa reciprocidad tan añorada resultó ser fruto de un sentimiento que no se sació hasta meternos los dos en el baño y...hasta que follamos como perros. Preferiría usar otro animal, pero la frase ya está hecha así que este símil me es válido para que entiendas cómo lo sentí yo.
Lo hicimos cientos de veces hasta sentir una saciedad casi completa y darnos cuenta que no necesitábamos más que una copa de vino, tras otra, una charla existencial en la que nos dábamos cuentas que nada tenía sentido fumando un cigarro tras otro.
Cayó el atardecer de ese intenso día y con él muchos pensamientos ambiguos y rezagados que no venían a cuento. Se quedaron atrás muchas cosas, pero la soledad siguió acompañándonos.
Así, día tras día.
Por fin te despertaste, me miraste y te diste cuenta de que ya no estaba yo, ya era alguien combinado contigo, no aquella que no sabías quién era y no te importaba, era alguien que formaba parte de ti, y eso no te gustó, a mí tampoco. Quizás habíamos caído en el enredo de perder nuestra libertad y dejar llevarnos en exceso por nuestro superyó y caer en el conflicto del ello y el yo.
Te dije adiós, de repente, me dijiste nunca jamás, y me penetraste como si fuera la última vez, así fue, la última, y nos fundimos sin llegar a formar uno hasta que cada uno se fue por su lado.
Hasta luego.
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